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Serena Coqueau, una piedra fundamental

Esta vez nos vamos a fijar en Serena Coqueau, la primera que acompañó a Juana de Lestonnac en los primeros pasos de la Compañía de María.

Mayo 2014 | Maria Josep Dach, odn (Barcelona, Espanya) | Mujeres que dejaron huella

Su nombre aparece al lado del de la fundadora en los documentos más antiguos de la Orden: en las solicitudes presentadas al Cardenal de Soudis, en el Abregé, en la súplica enviada a Roma y en el Breve del Papa Paulo V. Es considerada como la primera religiosa de la Orden después de Juana de Lestonnac.

Había nacido en Burdeos en el año 1588. Su padre era Conserje del Parlamento de la ciudad, lo que propició una estrecha relación entre las dos familias. Serena conoció a Juana de Lestonnaccuando era la Baronesa de Montferrant. La familia de Serena se mantuvo fiel a la fe católica y transmitió a su hija los valores fundamentales y una sólida formación religiosa

La relación de Juana con Serena se consolidó con el paso de los años y llegó a convertirse en auténtica amistad, de tal manera que Serena, con sólo 17 años fue la primera en compartir el secreto de la fundación de la Orden y no dudó en darle todo su apoyo y participar plenamente en todos los pasos que se dieron hasta la aprobación del Papa Paulo V y la apertura de la Casa del Espíritu Santo.

Santa Juana no se equivocó al intuir que Serena, haciendo honor a su nombre, poseía todas las cualidades requeridas para la principal misión de la Compañía, la educación de las jóvenes; por eso la dedicó muy pronto a las clases. Su carácter suave, sencillo y decidido no tenía secretos para la Fundadora. Serena siempre fue un libro abierto para ella.

Después de 8 años en Burdeos, Juana de Lestonnac la eligió para enviarla a Béziers a la fundación de la segunda casa de la Orden. Tenía la delicada e importante misión de transmitir el carisma de la Compañía a la comunidad de ursulinas que habían obtenido permiso de la Santa Sede para ser religiosas de la Orden. Ellas reclamaban la presencia de Juana de Lestonnac pero no fue posible. La Fundadora confió el gobierno de la nueva Casa a Magdalena de Landrevie. Serena Coqueau fue nombrada Madre Segunda, Maestra de las Pensionistas y Maestra de clases.

Es fácil de imaginar cómo fue de dolorosa la separación de estas dos personas que habían vivido juntas todos los avatares de la Fundación de la Orden y que además estaban unidas por el fuerte lazo de amistad. Serena marchó a Béziers dando muestras de su obediencia y se dispuso a dar de sí lo mejor, ajena a su propia valía y entregada de lleno a la misión.

Su buena labor organizativa, la autoridad moral fruto de su coherencia de vida y el entusiasmo de su tarea educativa dejaron una profunda huella en sus alumnas. Serena poseía un don especial con las jóvenes de temperamento difícil que le eran confiadas. Con la suavidad de su trato conseguía un cambio radical de actitud.

La comunidad era bien consciente de las cualidades de Serena. No pasaron desapercibidos la paz de espíritu que mantenía en medio de sus múltiples ocupaciones, el amor entrañable, su oración, su humildad profunda. Cunado fue elegida Superiora Isabel de Cruzy, ésta nombró a Serena Maestra de Novicias

El día 14 de septiembre de 1620 enfermó de gravedad. Sus fuerzas se habían agotado. Moría un año después el mismo día 14 de septiembre.

Para profundizar más, Histoire de l’Ordre des Religieuses Filles de Nôtre Dame: libros cuarto, sexto y decimocuarto.
 

Maria Josep Dach: odn. Naciada en Solsona (Lleida), es licenciada en historia. Actualmente es la subdiretora del Colegio Mayor Lestonnac de Barcelona.


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